Hoy te cuento una historia de Napoleón que no encontrarás en ningún libro de texto: un relato que no trata sobre sus hazañas militares… sino sobre su pene. Acompáñame en este De Mamo en Mano World Tour (Edición post mortem).
Aunque normalmente los Ilustres del sexo comienzan repasando la vida de la persona, en este caso arrancamos por el final: su muerte. Pero es que este no es un artículo sobre la vida de Napoleón, sino sobre su pene. Más concretamente, sobre la gira mundial de la reliquia de su pene.
Santa Elena. Amputación del pene de Napoleón
Napoleón murió en mayo de 1821 en la isla de Santa Elena, donde fue desterrado tras su derrota en la famosa batalla de Waterloo.
Pero no estuvo solo, en su exilio le acompañaba un pequeño grupo de seguidores y personal a su servicio, entre los que se encontraba el médico François Carlo Antommarchi. Él fue quien se encargó de hacerle la autopsia al morir y de repartir recuerdos corporales entre los presentes…
Pero, ¿por qué? Pues aunque existen dos versiones, en ambas el motivo es el mismo: venganza.
Según una versión, a Antommarchi se le fue la mano voluntariamente cortando pedacitos durante la autopsia, porque no le hizo mucha gracia que le trasladasen a una isla a medio camino entre África y América del Sur para tratar a un moribundo desterrado.
Según otra versión, Antommarchi lo hizo porque el sacerdote Ángel Paul Vignali, el encargado de darle la extremaunción a Napoleón, le pagó para ello. Al parecer, Vignali le guardaba cierto rencor al emperador por haberlo llamado impotente. Luego que si las mujeres somos rencorosas y no sé qué… Pero este sacerdote debió faltar a clase el día que explicaron lo de los diez mandamientos…
Córcega. Primera parada del World Tour
Una vez que el emperador fue enterrado, Vignali regresó a Córcega con el pene de Napoleón y algunas cuantas cosillas más de recuerdo… pero ninguna con tanta chicha como esta.
El pene pasó de mano en mano, de herencia en herencia, por los miembros de la familia Vignali, hasta que en 1916 lo compró el anticuario británico Maggs Bros quien, años después, se lo vendió al anticuario estadounidense Abraham Simon Wolf Rosenbach.
Nueva York. El pene de Napoleón cruza el charco
Con todas las reliquias que había adquirido, Rosenbach montó una exposición en el ya desaparecido Museo de Artes Francés de Nueva York. Y, por supuesto, entre manuscritos y objetos personales varios, allí estaba el pene de Napoleón, ocupando su propio espacio. Eso sí, pequeñito, porque el pene no daba para mucho. Por lo visto, ni en su estado original… ni post mortem.
Que no es que yo quiera ser criticona, ¿eh? pero por lo que decían los periodistas de la época, aquello no es que fuera muy espectacular. Aunque no he podido encontrar ningún sitio que lo corrobore, lo describían como un «cordón maltratado«. Lo cual me parece una descripción muy gráfica a la par que cruel.
En su defensa hay que decir que tampoco es que lo conservaran especialmente bien, porque lo metieron en una cajita (muy mona, eso sí) y claro, aquello se acabó secando al aire.
Lo que sí he encontrado es cómo aparecía descrito en el catálogo de la colección, que intentaba rebajar un poco el drama (y el morbo): «Un tendón momificado tomado del cuerpo de Napoleón durante la autopsia«.
Años más tarde, Rosenbach le vendió el pene de Napoleón a otro coleccionista estadounidense, Donald F. Hyde, quien lo conservó hasta su muerte.
Londres. Fracaso en taquilla
Se ve que la viuda de Hyde no le tenía tanto cariño al pene (de Napoleón) porque en cuanto Hyde murió, se lo devolvió a los sucesores de Rosenbach, iniciando una etapa del World Tour marcada por varios intentos de venta… y poco entusiasmo por parte del público comprador.
El sucesor de Rosenbach, John Fleming le vendió el pene a Bruce Gimelson y a este le costó ocho años encontrar un nuevo comprador.
Primero lo intentó con la casa de subastas más grande y conocida del mundo: Christie’s, en Londres. Pero a pesar de la expectación y la curiosidad… nadie estuvo dispuesto a sacar la cartera.
Años más tarde, en 1977, consiguió subastar el pene en la casa de subastas Drouot Rive Gauche de París. ¿El comprador? El urólogo estadounidense John Kingsley Lattimer. Porque, claro, si alguien iba a acabar quedándose con el pene de Napoleón, tenía bastante sentido que fuera un urólogo.
Aunque también te digo que la colección privada de este señor ya era un tanto peculiar de por sí. Su casa era prácticamente un museo privado que incluía desde el collar manchado de sangre de Lincoln hasta objetos personales de Hitler y de otros acusados en los juicios de Núremberg, en los que participó como médico asistente, como fragmentos de las cuerdas con las que fueron ejecutados algunos altos cargos nazis…
Nueva Jersey. Fin de gira (de momento)
Cuando lo adquirió Lattimer, decidió conservar la reliquia en su colección privada y se negó siempre a exhibirla.
Tras la muerte de Lattimer, el objeto pasó a su hija que lo mantiene como un artículo privado sin exhibición pública. Solo unas pocas personas han tenido acceso a él y la familia, de momento, ha rechazado ofertas para venderlo.
Así que, por ahora, el De Mano en Mano World Tour está oficialmente cancelado… aunque como ocurre con las grandes estrellas, nunca se sabe si habrá un regreso inesperado.
Atribuciones:
La imagen de portada corresponde al cuadro Napoleón cruzando los Alpes, de Jacques-Louis David. La imagen se reproduce bajo licencia de dominio público.
Artículo redactado 100% libre de IA, casi libre de inteligencia pero con un 100% de humanidad.
Fuentes:
- Edison Veiga, De Bled. L’incroyable histoire du phallus de Napoléon Bonaparte. BBC News, septiembre 2022. Enlace al artículo.
- Napoleon’s Penis, and Other Napoleon Memorabilia. History of Information. Enlace al artículo.
- Relics of Napoleon to Come to America; Collection Bought by Dr. Rosenbach Includes Drinking Cup, Plate and Clothing. The New York Times, 2 de mayo 1924. Enlace al artículo.
- Description of the Vignali collection of relics of Napoleon. The Rosenbach company, 1924. Enlace al catálogo.
- Herman Historica Munchen (2016). Behind the scenes at the Nuremberg trial – The John K. Lattimer Collection. Hermann Historica München, subasta del 18 de junio de 2016.
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